La mayoría de la población cree que el mundo está en paz y
que hemos comprendido como mantenernos con vida en condiciones estables.
Seguimos en guerra y eso es un hecho, muchos se preguntarán: ¿dónde están los
balazos, el bombardeo? El que no lo vivas no significa que esté ocurriendo en
este mismo momento, uno puede estar muy relajado acostado en su sofá mientras
que millones de familias en Israel y Palestina sufren por el conflicto que
están viviendo. Durante los últimos años hemos formado generaciones de jóvenes
que carecen de cultura y valores. Yo creo que lo que moldea a una persona son
tres cosas fundamentales: la felicidad, la cultura y la familia. Estas tres
cosas son las que te definen como persona. Y lo malo de todo esto es que las
últimas generaciones de jóvenes no aprecian ninguna de estas tres. Estas
generaciones conformadas con un humano que se la vive en una isla, la isla del
yo. ¿Cuál es tu finalidad en la vida? Ser millonario, ser feliz, hacer lo que
me gusta, disfrutar de mi vida, amar. Uno te puede dar muchas respuestas pero
todas referentes a la persona misma. Pienso que nos hemos olvidado de que el
humano es un ser colectivo y que debemos dar un salto del yo al nosotros y
cuando uno da este salto se te empieza abrir el mundo.
Por consiguiente vivimos en un mundo paradójico en el cual muchos tienen poco y pocos tienen mucho, somos esclavos endeudados y es así como hemos ido ‘evolucionando’. Es por eso que me puse a pensar en las consecuencias de nuestras acciones en la historia de nuestra existencia. En vez de preguntarse, ¿cuál es la finalidad de un individuo?, deberíamos preguntarnos, ¿cuál es la finalidad de la humanidad? Somos planetarios y por ende nuestra primer obligación es salvar este planeta. Estamos destruyendo nuestro planeta por andar viviendo en nuestra isla solitaria. Sé que es difícil quitarle atención y afecto a tus seres queridos, pero hay que empezar a salirnos de nuestra burbuja y empezar a actuar porque nuestro panorama no luce muy bien que digamos. Seguimos siendo una sociedad consumidora la cual no reflexiona las consecuencias que conllevan nuestros actos, nos siguen gobernando los burgueses y ahora con el nuevo modelo económico de la globalización las grandes corporaciones. Debemos cambiar nuestro chip y dar ese salto el cual nos puede llevar a un mejor camino y empezar a moldear jóvenes con valores, educación y cultura. Que quede claro: El hombre individuo es mortal, la humanidad es inmortal.