Con
todo el odio aglomerado hacia el candidato a la presidencia norteamericana,
Donald Trump, era de esperarse que saliera a la pantalla grande una película
teniendo como intención mostrar las terribles condiciones en las que los
mojados tratan de cruzar la frontera en busca de una mejor vida. Jonas Cuáron,
hijo del ganador del Oscar, Alfonso Cuarón, es el responsable de moldear este
trabajo, teniendo como respaldo una fuerte campaña en contra de Trump y el muro
que pretende construir en la frontera.
“Desierto” narra los acontecimientos ocurridos
de Moisés (Gael García Bernal) junto
con otros indocumentados, los cuales están cruzando a pie un estrecho camino de
la frontera entre México y Estados Unidos buscando tener nuevas oportunidades
del otro lado y reencontrarse con sus seres queridos. No obstante, dicho grupo
es descubierto por Sam (Jeffrey Dean
Morgan) un "vigilante" demente que disfruta eliminando a los
migrantes. Ante la inclemencia del desierto, Moisés y Sam se enrolan en una
persecución, bastante duradera cabe destacar, en la que el más fuerte será el
que logre sobrevivir.
Está
más que presente algunos rasgos característicos y el estilo de Alfonso en su
hijo Jonás, respecto a la tensión física que sufren los personajes. Empero, el
desarrollo de la trama carece de habilidad para sobrellevar una situación que
se repite a lo largo de toda la cinta. Comienza bien, presentando a los
personajes sin dar muchos detalles de los mismos. El problema es cuando
llegamos al climax, a la persecución entre el gringo francotirador y los
migrantes. Me parece que Cuarón exagera demasiado en querer hacer esta caza muy
intrigante y llena de tensión, ya que al final resulta ser muy tedioso el
asunto.
La
locación para la filmación es muy buena, un desierto con espacios planos y
amplios para filmar. La fotografía logra captar gran parte de este calor y
sequedad desértico. Además de que hay uno que otro atardecer y amanecer que
logra llamar la atención de tu vista, sin embargo me parece que no logra funcionar
como conjunto, si lo que pretendía Jonás era desarrollar una película que te
mantenga al filo de la butaca, tal y como lo hicieron en “Gravedad”.
“Desierto” fracasa rotundamente en querer llevar a
la pantalla grande la premisa de una de las tantas historias de migración que ya hemos visto antes, ya
que cuando rolan los créditos nos quedamos con una sensación de indiferencia, no logramos empatizar del todo con los
mojados. Pretende tomar al toro de los cuernos y mostrarnos una visión nueva y
diferente de los inmigrantes, no obstante, simplemente resulta ser una película
unilateral y unidimensional. Es rescatable la actuación de Gael García Bernal, a
pesar de que no ha sido para nada su mejor trabajo actoral.
En los últimos años hemos sido testigos del asombroso éxito
que han tenido varios directores mexicanos que llevan poco tiempo en el medio,
pero debido a su talento y trabajo, han sido reconocidos y premiados
mundialmente. Un caso particular es el de Michel Franco, que ya ha sido dos
veces premiado en Cannes, y uno de ellos se lo debe al trabajo realizado en su
última cinta “Chronic”. La película narra la vida de David (Tim Roth), un enfermero introvertido y
con tendencia a la depresión.
La labor de David es ayudar
a pacientes terminales, éste los acompaña hasta el fin de sus días, lo cual
ocasiona que se encariñe mucho con sus pacientes. Y al mismo tiempo en el que
trabaja con sus diferentes enfermos, éste trata de retomar la relación con la
familia que abandonó. Tocando un tema
muy fuerte, Franco nos vuelve a deslumbrar con este proyecto que fue acreedor a
Mejor Guión en Cannes.
Directo al grano, el guión de la cinta es para ponerse de
pie. Michel nos presenta al protagonista de una manera idéntica a la
personalidad del mismo, introvertida, tímido, cerrado, nada de detalles de su
vida. Todo lo vamos descifrando y descubriendo conforme el filme transcurre. La
manera en que el mexicano filma sus películas es muy particular, con fotografía
fija lo cual hace que las escenas se extiendan a pesar de que parezca que ya
fue suficiente ese plano o encuadre. Durante toda la cinta no escuchamos
ninguna banda sonora, ningún soundtrack,
todo es sonido ambiental y la voz de los actores. Ocasionando así que nos
mantengamos inmersos en la trama
de la cinta.
La actuación de Tim Roth le pone algo vidrioso e intrigante
al personaje de David, lo cual hace que nos mantenga a la expectativa de lo que
vamos a escuchar o ver.Indudablemente
Tim requirió de una preparación mental y física para sobrellevar estas
situaciones muchas veces lamentables y dolorosas. Aunque “Chronic” resulte deprimente, sin duda
alguna es una película que te hará vibrar por dentro ya que es un sensible
retrato sin rodeos sobre un tema con muchas dimensiones morales interesantes a
tener en cuenta.
“Chronic” es una película profunda, Michel Franco sorprende
con una fría disección del tiempo antes de la muerte.A pesar de que el final nos deja un tanto
indiferentes, no hay que olvidar el inteligente y delicado estudio que vemos en
el final emocional de un hombre. Además de que esta cinta es una muestra
perfecta de la tensión psicológica, así como una provocativa contribución al
debate en curso sobre la eutanasia del ser humano.Una obra sombría, insondable, sobria, y más que
nada real, en toda la extensión de la palabra.