lunes, 27 de junio de 2016

Vicio Estelar

Silencio...

A veces llora mi piel cuando se empaña de anhelo, y se infla mi mente con tantos recuerdos que ya no puedo dormir. En la alfombra de tus sueños soy el rayo vagabundo. Quiero mirarte a los ojos, pero no puedo, eres un vicio que me duele. Todas las noches duermo en la cuna de tu corazón, oigo tu palpitar, veo las estrellas que parecen eternas.

Silencio...

La tranquilidad llega, las olas se apaciguan. Siento frío, no estás conmigo. Sólo está la luna y luceros que iluminan y llenan mi vacío. Paredes desnudas, sábanas rígidas, mi cuerpo se congela. Te lo digo desde el alma y con el corazón abierto, me haces tanta falta.

Siempre confiaste en todo lo que soñé. Me cuidaste y me guiaste hasta aquí. Entre tus alas carmín y en tu mirada pasiva de si. En el regazo de tu piel me dejo llevar al sol, es que no hay nadie como tú que me haga sentir así. Cuando te acercas se acelera mi motor, se calienta mi pudor y el volcán hace erupción. Me hago fuego y me vuelvo a consumir.

Silencio...

No me abandones más. Dame sólo un beso que me alcance hasta morir.




lunes, 20 de junio de 2016

Simple y Puro

Cuando caminas lejos de mí, no me oyes decir:

"Por favor cariño, no te vayas."

Simple y puro es la forma en la que me haces sentir esta noche. Es difícil dejarlo ir. Últimamente me has dado tanto, pero tú eres lo único que necesito. Las cosas mundanas que nos mantienen muy ocupados, me están confundiendo. Fue entonces cuando te acercaste y me susurraste al oído:

"Desearía demostrar lo mucho que te amo. ¿Pero eso significa que tengo que caminar en agua?"

Cuando seamos mayores lo entenderás, es suficiente cuando yo digo y quizá algunas cosas son así de simple.

Cuando caminas lejos de mí, no me oyes decir:

"Por favor cariño, no te vayas."

Abrázame. Simple y puro es la forma en la que me haces sentir esta noche. Lo que sea que encuentre más allá de esta mañana, quiero estar a tu lado, sentir la brisa y ver el movimiento de tu pelo. Sin importar las advertencias, el futuro no me asusta del todo.

Nada es como antes.




jueves, 16 de junio de 2016

Los hombres que no amaban a las mujeres: "Entramado violento y amenazante"

9788423343218Esta novela negra, escrita por el literato sueco Stieg Larsson, en el año 2005, narra una historia de intriga, suspenso y muerte. Harriet Vanger desapareció hace treinta y seis años en una isla sueca propiedad de su poderosa familia. A pesar del despliegue policial, no se encontró ni rastro de la muchacha.

El periodista de la revista Millenium, Mikael Blomkvist, es contactado por Henrik Vagner para investigar el caso de su sobrina Harriet, después de haber sido acusado de difamación y con su carrera pendiendo de un hilo.

Mikael junto con Lisbeth Salander, una “investigadora privada” experta en computación, una joven mujer cuya personalidad dista mucho de ser sociable y agradable; emprenderán la búsqueda de información que los lleve a descubrir qué pasó aquel día que Harriet desapareció. Las causas, motivos y las personas que estuvieron involucradas en esa lamentable situación.

Indudablemente es una trepidante historia que no te deja parar de leer. Este es el primer libro de la trilogía Millenium, seguida de “La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina” y “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. Actualmente hay dos adaptaciones cinematográficas de la novela, una sueca y otra americana. No obstante, te recomiendo que leas primero el libro y después veas las películas.

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Magnífica novela que es la crónica de los conflictos de una familia, un fascinante fresco del crimen y del castigo, de perversiones sexuales y trampas financieras; un entramado violento y amenazante en el que, no obstante, crecerá una tierna y frágil historia de amor entre dos personajes absolutamente inolvidables.

Stieg Larsson le dio un nuevo aire al género de la novela negra, el cual genera muchísimos lectores alrededor del mundo, ya que su estructura narrativa hace que ate al lector desde el primer instante en que comienza a leer.

Adiós a las armas: "El sinsentido de la existencia"

650_P622827.jpg"Adiós a las armas"marca la cúspide de la obra literaria de quien posiblemente fuera el más trascendental escritor norteamericano: el ganador del Premio Pulitzer de 1953 y el Premio Nobel al año siguiente, Ernest Hemingway. Catalogada por muchos críticos una de las novelas más representativas del siglo veinte, esta obra nos traslada al frente de Piave, Italia, al encarnizado enfrentamiento entre las tropas austríacas e italianas durante la Primera Guerra Mundial. Descubrimos las primicias y el desarrollo del profundo amor que unirá a Henry, teniente de ambulancias norteamericano herido en una ofensiva, a la enfermera Catherine Barkley.

Con el estilo característico de Hemingway, su prosa sencilla y auténtica, nos narra una historia de amor en época de guerra y depresión de una manera sublime. Toca los hilos del destino, el azar y todas las aventuras y desgracias que lleva consigo una vida que no sabemos que nos depara. Es muy intensa desde el comienzo hasta el conmovedor final, real y dura como la vida misma.

Es un testimonio desgarrador del sinsentido de la existencia, de la desazón que marcó los inicios de la post- modernidad y de la flaqueza del ser humano, sujeto a los circunstancias del destino. Es una novela sobre guerra y describe la declinación de la condición humana en una situación bélica. 

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Amor y desesperanza se unen constante y vivamente hasta el final. Por lo cual esta obra magistral de Hemingway es la recomendación de la semana, para que despejes un poco tu mente de la realidad y te sumerjas en este fabuloso retrato de lo que fue la Primera Guerra Mundial.

sábado, 21 de mayo de 2016

La Bruja: "Bella y pertubadora"

Hoy en día, aquellas personas que van al cine a ver una película de horror o terror, que para muchos ambos géneros son sinónimos, están mal acostumbrados a que las cintas de dichos géneros se mantengan con la línea narrativa recurrente del asesino psicótico ("Viernes 13", "Halloween"), el muñeco que es poseído por el chamuco ("Annabelle", "Chucky") o la familia que se muda a una casa embrujada ("El Conjuro", "Actividad Paranormal"). 

Primero que nada, cabe mencionar que el género de terror es en varios aspectos muy diferente al género de horror. Entrando en la categoría de terror, películas traten un miedo extremo ante determinada situación o suceso, dicho miedo suele ser real y nada sobrenatural. En su contraparte, los filmes de horror abordan en sus historias la presencia de elementos que no tienen explicación racional, y en algunos casos el mismo horror no está relacionado con el miedo.

Dejando a un lado este corto breviario, el cineasta Robert Eggers dio de qué hablar a los críticos de los distintos festivales de cine, después de proyectar en la pantalla grande su ópera prima, “La Bruja”, una cinta de horror muy bien lograda. El filme toma lugar en Nueva Inglaterra en el año 1630, y narra la historia de una familia de puritanos que vive en total aislamiento de la comunidad después de haber sido excomulgados de su iglesia. El matrimonio colono cristiano y sus cinco hijos viven los límites de un bosque en el cual yace un mal sobrenatural.

El horror nace recién empezando la cinta, cuando Thomasin (Anya Taylor-Joy), la hermana mayor, pierde de vista a su hermano Samuel, quien desaparece sin dejar rastro alguno. Tras este lamentable suceso, las vértebras de la familia empiezan a quebrarse. La chica será víctima de un trato acosador de su madre, la burla de sus hermanos pequeños y la familia empezará a sospechar que han sido maldecidos de brujería que creen firmemente que es debido a que han pecado y desobedecido los mandamientos dictaminados por su dios religioso. Es así que surge la tensión la cual nos mantiene al filo de la butaca durante los noventa minutos de la película.

Eggers hace un excelente trabajo en moldear una cinta que logra conjuntar lo mejor de las partes que componen a un trabajo cinematográfico. Comenzando con un diseño de producción que nos mantiene inmersos en la historia, creando una sensación de misterio e inquietud desde el bosque hasta el corral de cabras. La fotografía logra capturar esa visión que pretendía alcanzar el director, dando una noción de abandono y aislamiento en un lugar donde yace maldad. La sonorización de la cinta es impecable, con un diseño sonoro que con los mismos silencios te evocan miedo y suspenso. Y la banda sonora, que al escuchar esas frías y desconcertantes cuerdas sin duda alguna llegan a retumbar tu interior.

“La Bruja” es un filme de horror muy bien realizado, que tiene la capacidad de ser bella y a la vez perturbadora, al lograr crear esa sensación de temor en el espectador en objetos mundanos o animales que no suelen imponer nada de miedo. Robert Eggers intensifica los escalofríos con aspectos que muchas veces son fundamentales en el desarrollo de una película, y en reiteradas ocasiones cintas del género las olvidan por completo.



Es un filme de horror el cual se eleva por encima del género, y es tan espeluznante que te hará helar la sangre.



miércoles, 11 de mayo de 2016

"Única"

Corazón muy rebosante
De una madre con pasión,
A un volcán es parecido
Cuando brota en erupción.

Protegiendo con fiereza
Sus retoños como loba,
Una madre por sus hijos
Da la vida a toda hora.

Llevo en el alma
la divina huella 
de tu recuerdo.

Otras pisadas hay,
Pero tan bella
Ninguna habrá,
Ni tan imperdurable.

Es por eso que decimos
Sólo madre existe una,
Siendo única en el mundo.





jueves, 5 de mayo de 2016

¡Ave, César!: "Época manchada por un humor ácido"

A lo largo de sus carreras fílmicas, los hermanos Coen se han caracterizado por engendrar cintas que cargan con una comedia negra muy peculiar. Desde la manera en que están desarrollados los personajes, cómo está escrito el guión, los encuadres que usualmente utilizan. Ahora nos presentan este nuevo trabajo, “¡Ave, César!”, el cual toma lugar en el Hollywood de los años 50. La historia gira en torno a uno de los grandes estudios de la década, el cual pretende hacer una gran superproducción de romanos protagonizada por una gran estrella (George Clooney), pero dicho actor es secuestrado durante el rodaje.


El filme nos transporta muy bien a la década de los 50, cuando apenas empezaban las superproducciones de los grandes estudios americanos. Se podría decir que es una parodia del viejo Hollywood, y al mismo tiempo un homenaje. La línea narrativa de la película sigue a Eddie Mannix (Josh Brolin), jefe del estudio, a quien se le viene el mundo encima cuando le dan el aviso de que su actor estelar ha sido secuestrado, mientras filmaban la película que pretende dejarle millones de dólares al estudio.


Dentro de este mundo de la farándula nos topamos con otras celebridades trabajando en su respectiva película. Como Burt (Channing Tatum), protagonizando un musical de marineros, la guapa DeeAnna Moran (Scarlett Johansson) haciéndola de sirena, el vaquero más codiciado de Hollywood, Hobie Doyle (Alden Ehrenreich). Al igual que el aclamado director Laurence Laurentz (Ralph Fiennes), y la efímera aparición de Joseph Silverman (Jonah Hill), simplemente un elenco majestuoso.

 
En aspectos técnicos no hay ningún reproche. La fotografía del maestro Roger Deakins es inmejorable. El diseño de producción es bastante bueno, de verdad te sumerges en la década dorada de Hollywood. La edición de sonido cumple, como en todas las obras de los hermanos Coen, al igual que la banda sonora, a pesar de no ser la mejor de sus filmes.

“¡Ave, César!” es divertida, con puntadas muy buenas, con personajes cínicos y tiernos. Tiene tanto de crítica como de añoranza, empero, no se alcanza a ver o apreciar que la obra en cuerpo entero funcione. Sí, la sátira está muy bien servida, pero no va mucho más allá, se queda en la superficie. El primer acto transcurre en un terreno que parece que puede volar, sin embargo, no lo hace. Sólo vemos una colección de anécdotas súper cargadas de un humor ácido, con uno que otro altibajo en el camino. No es de las mejores películas de los Coen, a comparación de lo que nos tenían acostumbrados.



Es una cinta que te diviertes al verla, ya que es una golosina visual, con personajes cómicos muy bien elaborados, pero en su conjunto se queda corto, empero, es una carta de amor brillante a una época pasada del cine.