La cinta la dirige el británico John Crowley, y
a pesar de no cargar en su espalda una tremenda y extensa filmografía, logra un
gran trabajo. El primer punto a favor que le damos a Crowley es el reparto
actoral. Empezando con Saoirse Ronan como la principal, Emory Cohen que cumple,
al igual que Julie Walters y Domhnall Gleeson. El diseño de producción del
filme me parece fantástico, con una excelente ambientación del Nueva York de
los años 50, al igual que una Irlanda fría y solitaria de la misma década.
En torno al guión, el cual es una adaptación de
la novela de Colm Toibin, merece destacarse. Debido al sublime manejo de la
historia, conforme avanza el relato, nos vamos involucrando más y más en la
vida de Eilis. Puede que el guión carezca de originalidad respecto a su
estructura, no obstante lo que brilla de la película es su belleza, una
historia que es narrada con delicadeza. Además de agregarle la magnifica
actuación de Saoirse Ronan, en una época la cual captan a la perfección tiempo
y lugar.
A pesar de que no sea una cinta “grande”, con
un gran presupuesto, y con un elenco conocido por todo el mundo, a comparación
de las películas de este año, “Brooklyn” nos muestra que no se necesita de
dichos aspectos para brillar en la pantalla grande. Me es difícil recordar
cuándo fue la última vez que me conmovió una película romántica. Empero, “Brooklyn”
me recordó muy bien el poder que puede llegar a tener una cinta romántica, bella
y cálida gracias a su dulce historia.
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